traducirse en:

Siempre escucho la voz triste Orioles
Y bienvenidos a los daños verano exuberante,
Y a earing oreja pegada estrechamente
Con una hoz cortante silbido de serpiente.

Y faldas cortas delgado segador,
Como banderas en la celebración, volando en el viento.
Ahora sería un repique de campanas alegres,
A través de las pestañas polvo larga mirada.

No espero de afecto me, no el amor halagos
A la espera de la inevitable oscuridad,
Pero tenemos que mirar el refugio, donde junto
Bendita e inocente estábamos.
1917. Slepnevo

La mayoría de leer poemas de Anna Ajmátova


Todos los poemas de Anna Ajmátova

Deja una respuesta